K.O.L. Líder de Opinión: un relato ágil y despiadado para explorar la cara oculta de la medicina contemporánea. Encárgala en cualquier librería o consíguela en eBook.

lunes, 16 de enero de 2017

La Mancha de Aceite


Buenos días tengas, Susana;

No te preocupes, que hoy intentaré ser serio. Creo que la ocasión lo merece. Porque algo ha pasado ayer, ¿No te parece? Que cifras hay para todos los gustos, según cojas las tuyas o las del de enfrente, pero las fuentes más frías hablan de que la protesta sanitaria se te extiende. En Granada no afloja. Va a más, en todo caso. En Huelva se amplía, por problemas problablemente diferentes. Málaga también amplía sustancialmente. Y aquí tienes a Sevilla, que no te la esperabas. El corazón del imperio, si me pongo pedante. 

En las pasadas semanas he seguido la crisis y he participado del debate, como habrás podido comprobar. No podía ser menos, como médico en exclusiva del Servicio Andaluz de Salud con veintipico años de ejercicio. Me he centrado particularmente en los avatares y enconamientos de la crisis granadina, epicentro del terremoto. El tumor primario, como decimos en oncología. 

De Granada y de Jesús Candel - he hablado con él varias veces - he leído de todo. Y le he manifestado públicamente mi apoyo, lo cual me ha valido conversaciones tensas con otros buenos amigos como Pepe Maestre o Isaías Pérez Saldaña. No me importa. Va de eso, el debate, la democracia. De la libertad y de arriesgarse, de comprometerse y de exponer públicamente las tesis de uno. Expuesto como estoy a todo y a todos, de Granada se me dijo de todo, bueno y malo, y siempre sostuve que decenas de miles de granadinos en la calle no se dejaban manipular, así por las buenas. Que algún problema sanitario grave tenía que existir - que no sé, que hay que ir allá a saber -, que los tienes en la calle un día y el otro. Así se lo comuniqué personalmente a Aquilino, y se lo sigo diciendo. Gente, más allá de cifras. Gente con problemas. Dos hospitales a más de diez kilómetros de distancia, según dicen. Pero no puede llegar más allá, mi análisis.

Pero que la tienes gorda, Susana. Que no es un tumor en Graná, con un tipo díscolo con gorra y gafas negras. Que tienes un problema de gestión sanitaria en general, y hospitalaria, en particular. Y se te extiende como una mancha de aceite. Veremos si el 28F a la blanquiverde se le destiñe el verde y se queda sólo el blanco, blanco inmaculado, y te sale también Cádiz, Córdoba y el Campo de Gibraltar - para echarle de comer aparte -. Y tendrás que ir a los carnavales, si te atreves. Por si no te das cuenta, te estás peleando con Andalucía. Y bien sabido es que Andalucía soporta muchas cosas, pero no la mentira. Y que, en estos tiempos canallas, todas las administraciones autonómicas han metido la tijera. Y vosotros igual, de un modo u otro. Pero lo habéis negado o disimulado. Y habéis puesto un tapón en la boca de los que lo sabían: los excelentes profesionales sanitarios de que goza la Sanidad Andaluza. Un tapón de miedo, como acaba de denunciar Javier Caraballo en Matacán ("el colapso sanitario no es solo andaluz; el miedo sí").

Porque, sorprendentemente, el médico de la Pública es muy intimidable, como descubristeis hace tiempo. Media vida en precario, ya me diréis ("a ver si te renuevo, a ver en las oposiciones..."). Y la otra en la manos de tu jefe - puesto a dedo por el régimen, por cierto -. Que si eres cirujano, te echo del quirófano y eres nada en tres años. Y si eres clínico, te postergo o te relego: a un rincón, castigao. Un mindundi. ¿Que exagero? Pregunten. Así se construye la quintaesencia del tercer Sistema de Salud más eficiente del mundo, después de Hong-Kong y Singapur, de purito cangue. María Jesús Montero lo tuvo claro, la mujer. Un ejército, disciplina férrea y sea como sea - como lo de las herencias -. Interiorizando lo de "el que se mueva, no sale en la foto", y el "no descansaré hasta que el médico lleve alpargatas", de Alfonso Guerra. Y la cosa funcionó, en muchos aspectos, oiga. Solo que tuvo algunos efectos colaterales.

Recorto, pero lo niego. Y a ver quien es el guapo que abre la boquita. Es por eso por lo que apoyé a Jesús Candel desde el principio. Pero se acabó el miedo. Échame, si tienes valor. Es por eso por lo que se te extiende la protesta, y más y más se animan a salir a la calle y dar la cara. Tus acólitos ya no pueden negar lo innegable, Susana. ¿Van a decir que es manipulación en todas partes? ¿Que el colegio médico de Granada mueve una manifestación en Sevilla llena de banderas republicanas, sindicales y del SAT? ¿No sería mejor admitir que vuestro diseño sanitario ha sido erróneo de arriba a abajo, durante años? 

Errónea vuestra sempiterna postergación de la Atención Primaria, erróneo vuestro trato paternalista a la ciudadanía, errónea vuestra confección de prioridades y estrategias, erróneos vuestro cálculos y erróneo vuestro concepto de lo que es una verdadera política de Recursos Humanos en un Servicio de Salud, basada en la cooperación y la estimulación, y NUNCA en la intimidación. 

Pero tú no sabes nada. No quieres saber nada de todo esto. Es más, creo que no puedes saber nada porque tu esquema mental solo alcanza para la puñalá trapera y la escalada orgánica. No sé si lo conseguirás o no. Llegaste a presidir una Comunidad Autónoma más extensa y poblada que muchas naciones sobre la base no del mérito o la trayectoria, sino de la maniobra artera y la conjura palaciega. Viendo a Trump, pienso que a lo mejor tengo suerte contigo, la verdad. Y que, con las mismas artes, a lo mejor llegas a presidir el gobierno de España. Ya te digo, que nada me sorprende en unos tiempos en que se hunden los hospitales británicos y amenaza Marine Le Pen.

Solo me consuela una cosa: el ser tan minúsculo, que ni tu desprecio o venganza merezco.

Buenos días tengas, presidenta. Y traduce esto: "Quo non ascendet?"

@frelimpio

miércoles, 11 de enero de 2017

Pa la Marea Blanca, Cura de Caballo, no Paracetamol Efervescente

Hola Susana;

Feliz año nuevo, a todo esto. ¿Qué tal, te ves ya Secretaria General del Partido? ¡Enhorabuena por tu ímpetu, mujer! Te voy a dar algunos consejillos para que culmines tu ambición máxima.

Mira, sé que el martes que viene tendréis monotema en la Sesión del Gobierno Andaluz. Se os va a manifestar media Andalucía: Granada, Huelva, Málaga y... ¡Sorpresa! ¡También Sevilla!. Eres la presidenta de un circo extraño y te están creciendo los enanos. Deja para Miguel Ángel Vázquez la guerra de cifras: que si aquí fueron más y ahí menos, y si el problema aquí es este y ahí el otro, y si acá se ve la mano de Podemos y allá la del PP. 

Que lo interesante no es lo que digan tus bien pagaos del Canal Sur, wapi, sino las caras de funeral de la Sesión del Gobierno. La jeta de almorrana retorcía que se te plantará el domingo a la hora del almuerzo, y las clases acelerás de método estanislasqui que te tendrán que dar tus acólitos cuando aparezcas delante de las cámaras fingiendo que el retortijón de tripas son unas decimitas de fiebre. Un ná de ná, que me lo quito con un paracetamol efervescente.
 
Que, no wapi, que seguimos en el teatro y "algo huele a podrido en el Reino de Dinamarca", como decía el tipo de la calavera. Y la calavera va a ser aspecto rey comparado con la cara que se le va a poner al régimen del sur como siga la que os está cayendo. Por cambiar de nuevo a lo sanitario - porque de eso hablamos -, lo que tienes encima no son decimitas, sino un cáncer metastásico. Y a cada momento te sale un bulto más, por si no te has dado cuen. Tas obsesionada con Spiriman y sus vídeos, y te engañas, querida. Te lo he dicho otras veces: estás engañada. Te engañas a voluntad. Te rodeas de gentiles cortesanos, como en las obras de Shakespeare. Gentes de dulces palabras que te comen la oreja esperando conseguir esta lisonja o la otra.

Y el problema no es el de las barbas, la gorra y las gafas de sol, por estrafalario que te parezca. El problema es tantísima gente en la calle, una vez y otra. No pienses, no argumentes. Es como plantearse por qué sale el sol por el cabo de Gata y se mete por Ayamonte. Que algo tiene que ir rotundamente mal cuando media Granada - un decir - se te echa a la calle una vez y otra, pese a que sobre el papel el PTS es guay-may-flay. Que yo que tú quemaba el papel y mandaba al mensajero a repintar el Parlamento - un poné -. Y tú, si quieres hacer algo en la vida, te olvidas de citar a Jesús Candel en el Parlamento y te vas ahora, ahorita a Graná, a coger el toro por los cuernos. A entrevistarte con todo bicho viviente. Con los vivos y con los muertos, como cantaba la Piquer. A tomar buena nota y escuchar, como hacen los buenos políticos - los que merecían la pena; que sí, señora, que sí los había -. A enterarte de cómo un par de dimisiones a tiempo te habrían evitado el dolor de almorranas y la quimio que te tienen que poner en vez del paracetamol y el ponchecito que me tomo - ¡Qué rico, hostia! - cuando me dan decimitas, para estar en forma al día siguiente. Porque uno curra todos los días.

Claro que esto es lo que yo haría si quisiera ser algo en la vida y hacer algo por la gente. Pero luego me barrunto que a lo mejor mi idea de la política no es la misma que la tuya, wapi. Por eso me quedo en casa y solo me apunto al curro y a la familia. Pero que me da en la nariz que, de seguir con tu idea de la política, el cáncer sigue palante que te cagas. Y se te pone peor cara que a la calavera del Hamlet que te decía antes. Y a la canina esa no le hace falta método estanislasqui ni hostias. 

P.D. Y lo peor, que la calavera es de plástico, ¿Sabes? Que si por lo menos alguna vez hubiera sido algo...

@frelimpio

P.D. 2 Que tú sigues sin enterarte de ná, según veo. Que esto lo han creado los vuestros. Los vues-tros. Que si te quieres enterar, mi novela. Últimos comentarios. Enlace: picar aquí.



 

lunes, 9 de enero de 2017

KOL Líder de Opinión: una novela para las ovejas negras


 Hola;
 
Pasa y ponte cómodo. Te esperaba. No podías tardar mucho. Es ese pellizco en el pecho, ¿Verdad?... Esa tenaza en la garganta cada vez que ese te cita al despacho para mirarte con desprecio y soltarte esto o lo otro. Los objetivos, los indicadores, cualquier cosa, ¿No es así?

Te pasa desde hace tiempo, ¿No es cierto?... Su voz tronante en el pasillo no te deja concentrarte; incluso se te presenta en sueños.

Tranquilo; no estás solo. Tu problema es el problema de muchos; el de casi todos, diría yo, de un modo u otro. Lo que ocurre es que estamos entrenados para aguantar lo que sea, para no quejarnos. Nos lo tomamos ya como gajes del oficio.

Ni tienes la culpa de casi todo, ni te pasa nada raro. Te han instalado alrededor un sistema de acoso y derribo dirigido a minusvalorar lo que eres y lo que vales, el tremendo valor añadido de tu trabajo sobre la Vida y la Salud de los demás, en el día a día.

A fin de gobernarte adecuadamente, te han ido diciendo que este tu trabajo – para el cual te formaste durante tanto tiempo y con tanta ilusión – en realidad es algo simple y fácil, que cualquiera lo hace sin esfuerzo. Que lo difícil es lo de ellos, que se enmascara en un lenguaje de nuevo cuño, incompresible para los no iniciados.

Te esperaba, te digo. Tú también has sentido un vago desasosiego ante cursos y congresos impartidos por líderes de opinión a sueldo de la Industria Farmacéutica. De algún modo, has sentido que se te presentaba una verdad sintetizada a conveniencia del mejor postor, para instalarte una serie de resortes automáticos en tu día a día. Resortes de los que te gustaría liberarte o sustituirlos por mecanismos más tuyos, más tamizados por la reflexión y la experiencia. Se trata, además, de una posibilidad al alcance de la mano. Tal vez, con otra cadencia de trabajo…

Manejamos la idea de que la Verdad nos hace libres. Y no puedo sino estar de acuerdo; a mí me lo ha hecho: me ha permitido recuperar energías e ilusión para afrontar el último tramo de mi vida profesional y ofrecer algo digno a la persona que viene a nosotros a preservar la Salud, o a recuperarla. Y estar en situación de pasar un testigo digno a las jóvenes generaciones – y no una cara apocada o avergonzada por órdenes superiores con las que no estamos de acuerdo -. Para ello, tuve que enfrentarme a mi debilidad, a mis demonios. Y creo haberlos exorcizado – al menos, en parte - a través de la novela que ahora te ofrezco.

Reseñas tengo que me permiten hablar de este modo: “muy bien escrito, engancha”, “destila crítica, pero sutil y profunda”, “un libro sublime, una pequeña joya muy recomendable para cualquier médico”. Hasta “debería ser de lectura obligatoria en las Facultades de Medicina”.

En fin, que ahí te la dejo (sinopsis: pica aquí). Espero que disfrutes de su lectura como tantos antes que tú. Y que todos nos enriquezcamos con tus impresiones.

Pero no te vayas,

Quédate.
 @frelimpio    
 Ramiro Navarro entrevista al autor para ElDiario: picar aquí. 

***

¿Y dónde lo encuentro o lo encargo? En tu librería habitual - no disponible por el momento en macrolibrerías tipo El Corte Inglés o Casa del Libro -. Sólo es preciso proporcionar el título (K.O.L. Líder de Opinión), el nombre del autor (Federico Relimpio Astolfi), la editorial (Anantes) y, si es preciso, el ISBN: 978-84-939770-8-5  


También puede conseguirse directamente a través de Anantes (sea a través del móvil directo 616055103 o la  página web de la editorial, picar aquí) o a través de amazon (picar aquí).

Libro electrónico (eBook) disponible en varias plataformas:


Versión eBook Kindle amazon a través de amazon.es (€) Picar aquí.
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KOL Líder de Opinión: sinopsis

K.O.L. Líder de opinión es una historia de ambición y corrupción moral. La confesión de un médico joven y brillante que, viendo cómo sus mejores años profesionales transcurren en un consultorio de barrio, ignorado por sus superiores, abrumado por la burocracia y con un futuro profesional oscuro e insatisfactorio, se deja tentar por una oferta que promete relanzar su carrera. La proposición es muy seductora: lujos, destinos exóticos, reconocimiento de la comunidad científica y generosas retribuciones se ponen a su disposición. A cambio de todo ello solo tendrá que vender su integridad, convertirse en líder de opinión al servicio del mejor postor y aceptar que el soborno encubierto, la manipulación, la información sesgada y la quiebra de la confianza médico-paciente pasen a ser moneda de cambio corriente en su labor diaria. Federico Relimpio Astolfi presenta con valentía y realismo todas las caras del difícil panorama sanitario actual: el cargo público obsesionado con las estadísticas y la macrogestión, el alto directivo, la delegada farmacéutica que emplea todas las armas disponibles para alcanzar sus objetivos, el médico estrella, el corrupto, el idealista, el trepa, el quemado… y, por supuesto, la pieza más necesaria y la más denostada de esta batalla encubierta: el paciente. 

Ramiro Navarro entrevista al autor para ElDiario: picar aquí. 


***

¿Y dónde lo encuentro o lo encargo? En su librería habitual - por lo pronto, no disponible en macrolibrerías tipo El Corte Inglés o Casa del Libro -. Sólo es preciso proporcionar el título (K.O.L. Líder de Opinión), el nombre del autor (Federico Relimpio Astolfi), la editorial (Anantes) y, si es preciso, el ISBN: 978-84-939770-8-5  


También puede conseguirse directamente a través de Anantes (sea a través del móvil directo 616055103 o la  página web de la editorial, picar aquí) o a través de amazon (picar aquí).

Libro electrónico (eBook) disponible en varias plataformas:


Versión eBook Kindle amazon a través de amazon.es (€) Picar aquí.
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lunes, 19 de diciembre de 2016

Por qué apoyo a Jesús Candel, Spiriman



Es difícil condensarlo en unas líneas. Tendría que prestaros mi cerebro, que pudierais ver la expresión de desaliento de mi padre, Federico Relimpio Ferrer – cirujano jefe de Virgen del Rocío -, al concluir la jornada laboral. Lo que fue a la vez su vida, su vocación y su trabajo. Aún hoy, las personas que me visitan me recuerdan que tal o cual familiar, o él mismo, fue salvado in extremis por sus manos y su cerebro. Pero hoy no voy a eso.

Voy a intentar explicar mi apoyo a Jesús Candel, Spiriman, la persona y el personaje, dos aspectos de la misma realidad.

Me puse al teclado, y paré de inmediato. Porque me pregunté cuándo se nos quebraron las ilusiones en la Sanidad Pública en Andalucía, y tengo que retroceder algunas décadas. Mi padre murió en el 2006 – su cerebro le había abandonado mucho antes -. Pero testigos quedan de aquella época con los recuerdos intactos. Cito, por ejemplo, a Norberto González de Vega, cirujano cardiovascular jefe en Málaga y poco aficionado a callarse lo que piensa. Se lo transmitió a su hija Berta, a la que dedico estas líneas. Quiero con ello decir que la Sanidad Pública andaluza tuvo un antes de “ellos”, lleno de ilusión y ganas. Preciso es reivindicar esa memoria en esta época de desaliento intimidado.

Y digo que paré de inmediato porque la reacción profesional a esta gente no es nueva. Tildados los médicos en su momento de “elitistas”, “corporativistas” y poco menos que “enemigos del pueblo”, los profesionales fueron eliminados de todos los centros de decisión. Y no niego que hubiera alguno que había que apartar, por el bien común. Pero en la maniobra, otros fueron injustamente relegados. Y los que se quedaron, tuvieron que demostrar lo que desde entonces se llamó “adhesión inquebrantable”. Ojo, muchos de estos son, además, excelentes profesionales. Pero lo de la sintonía con el régimen fue, desde entonces, un sine qua non, vaya por delante. Por tanto, no es injusto decir que la Sanidad Pública andaluza está politizada. Y desde hace mucho tiempo.

Al modo de “1984” – que curiosamente, coincide aproximadamente con el punto de arranque del Servicio Andaluz de Salud -, se crea todo un universo institucional con su espejo en la novela antes citada: un “Ministerio de la Verdad” (¿Podemos proponer, con sus altibajos, a la Escuela Andaluza de Salud Pública?), un “Ministerio del Amor” (más la Consejería, con un mensaje pretendidamente amable y próximo), un “Ministerio de la Paz” (más la Gerencia del SAS, fajada en la guerra contra las continuas movilizaciones de los sindicatos) y un “Ministerio de la Abundancia” (resumen de todos ellos: contener el gasto y reprimir a los profesionales mediante el equivalente a una curiosa “policía política” particularmente efectiva en Atención Primaria).

Este “1984” contó con la generación del “Doble Lenguaje”, o “Lenguaje de la Junta”, palabrería de nuevo cuño, que podría emplearse para una cosa y para la contraria: “tal medida es eficaz, pero no efectiva, o dudosamente eficiente, si quieres, pero no en el contexto en el que nos movemos, mejor proponer un plan de mejora que podría implementarse en el próximo semestre, a fin de obtener un impacto sobre los indicadores subrogados…”. En fin, ustedes mismos. Y, como en la novela, se basaba sobre un “Partido Interior”, los beta o mesocracia,que ya describí en una entrada anterior, que “gestionaban” – gestión, palabra devaluada – el flujo de información y decisión arriba y abajo de la pirámide infernal, dentro y debajo de la cual nadie comprende nada. Probablemente, ese era el objetivo último.

Los gamma, los care providers según la literatura anglosajona, somos ya trabajadores de cuello azul: tras largos años de estudio dedicados a la comprensión y tratamiento de la Esclerosis Lateral Amiotrófica – por ejemplo -, todo ello se da por sabido y no tiene la menor importancia. Eres un simple técnico – como cientos –, y lo importante es como se empaquetan tus conocimientos y se venden de modo sostenible – palabra favorita del “Doble Lenguaje”: significa que no sea muy caro, que necesito el dinero para otras cosas -. Al final, el cirujano cardiovascular con canas va, temeroso, al despacho de su jefe, un chaval diez años más joven, a recibir un trato displicente – si no francamente agresivo – por su ausencia de compromiso en la consecución de tal o cual objetivo de gestión – una vez más, la palabra llega a doler -. El miedo. El miedo siempre. El miedo a la postergación profesional. No es exagerado ni injusto decir que en la Sanidad Pública andaluza han menudeado los gestos autoritarios o represivos, creando una atmósfera irrespirable.

Sólo así pudo generarse la situación de Granada. Y la de Huelva. Y la de Málaga, aunque suena menos. Puedo desarmar y rearmar hospitales como un lego, sin que los profesionales píen… ¿Cómo? Pues porque los gamma somos poco dados a la movilización. Y, por el contrario, los del “Partido Interior” son muy dados a controlar a los sindicatos mayoritarios y los medios. Los gamma, por tanto, hemos sido fácilmente ridiculizados y desmovilizados por esta gente durante décadas.

Hasta que llegó Spiriman. Jesús Candel.

¿El éxito? Oír a la gente, no pretender que la gente te oiga a ti. Eso, lo primero. Y lo segundo hablar el lenguaje de la gente. Al carajo el “Doble Lenguaje”, usando el verbo de la calle. Al carajo las medias palabras melifluas del político en el plató, Susana. Más calle y menos tertulianos. Lo tercero, decir lo que todo el mundo ve: “El Rey está desnudo y no hay Joya ni Corona”. La gestión clínica y el silencio impuesto han enmascarado recortes, como los del PP, en un terrible baño de hipocresía. Que se externalizó y se concertó, como el PP en Madrid y Valencia, negándolo sistemáticamente. Que hay que matizar mucho para encontrar las diferencias.

En estos días, alguna de mis relaciones personales se ha tensado por mi apoyo a Jesús Candel. Espero que nada haya sido irreversible. Hombre claro, como pretendo ser, quiero poner de manifiesto que esto no es oportunismo o subirme al carro. Tiren de la hemeroteca del blog, y encontrarán los textos de un punto de vista largamente sostenido – solo y a cara descubierta, en los tiempos en que esta gente tenía todo el poder -. Una novela publicada que habla de ello, y de mucho más, de la que pueden ver las reseñas. También ella me costó no pocas tensiones – que se extienden hasta el día de hoy -.

Concluyo, pues, que el post me salió larguísimo.

No, Susana; no podíamos callar más, ni reformar desde dentro un esquema mental e institucional cínico e hipócrita. El clamor debía reventar, porque ya nos corroía el alma. 
@frelimpio

@frelimpio

domingo, 18 de diciembre de 2016

Una Revolución Cultural para Susana



Hola Susana;

¿Qué tal lo de Jaén? ¿Contenta? ¡Me alegro!

Mira, hoy te escribo para darte un buen consejo. Porque, en el fondo, te quiero bien, mujer, no te vayas a creer. Así que te animo a seguir leyendo.

No sé si te das cuenta de que tienes un problema sanitario grave en Andalucía. Entre otros muchos problemas. El sanitario en general, y el hospitalario en particular. Y que Jesús Candel, Spiriman  - perdona por el retortijón de tripas -, no es un loco iluminado. Que, de una ciudad de 250.000 almas – hablo de memoria  -, no se consigue ese poder de convocatoria, una y otra vez, si no hay poderosas razones, Susana. Que sí, lo que tú quieras, sus payasadas y sus salidas de tono, que ya lo sé, lo que tú digas; pero no pienses en él, piensa en toda la gente que tiene detrás, una y otra vez. ¿Qué les da, qué les vende que ahí los tiene? ¿Es acaso el flautista de Hamelín?

No, Susana, plantéatelo: tienes mala gente alrededor, aduladora, que no te tienen al corriente de lo que pasa. Y lo que pasa es Granada. Y Huelva. Y Málaga. Y toda Andalucía, la verdad. Pero hace ya tiempo que la prensa dice esto y lo otro, según y cómo. Dice lo que quieren que pensemos, no lo que verdaderamente pasa. Pero eso es otro cantar.

Pero yo te voy a dar una solución, mujer, de un ejemplo histórico. Se me ocurrió de una peli de uno de mis directores de culto, Costa-Gavras. La peli es “El Capital”, y la verdad es que es más bien flojucha. Te adentra en las puñalás traperas del mundo de la banca internacional (¿Te suena?). En una de estas, el prota – un malévolo superdirectivo – toma el ejemplo de Mao – fíjate el cinismo -: agitar el fervor del trabajador de base contra los cuadros intermedios. Aniquilados estos, no hay obstáculos para un gran ERE.

Pero tú no vas a hacer un gran ERE. Pero sí te digo lo de Mao, que en Historia estás flojita. Podrías acercarte a ver a Griñán, que hace tiempo que no lo ves. Él te lo agradecería, mujer - pasa una mala racha -, y así le agradeces tú a él que hoy eres quien eres. Porque, además, él lo de Mao se lo sabe perfectamente. Y de Costa-Gavras, lo que te dé la gana.

Mao embarcó a todo el país en un proyecto fallido de industrialización llamado “El Gran Salto Adelante”, y mató a millones de hambre. Cabreo general, sobre todo entre los cuadros del partido, y se pensó en la posibilidad de hacerle la cama. Advertido el tipo, organizó la “Revolución Cultural”: que lo del “Gran Salto Adelante” era obra de los cuadros intermedios del partido, que se habían aburguesado, desnaturalizando la Revolución. Gran purga, y vuelta a los orígenes, bajo el líder supremo. Mao, por supuesto.

A ver, Susana, que te lo doy masticaíto: como describo en mi novela KOL Líder de Opinión, hace unos años el SAS se mete en una profunda revolución sanitaria llamada Unidades de Gestión Clínica y luego, el más allá, las fusiones hospitalarias. Ello tiene profundas repercusiones sobre los profesionales y la población, como se ve en estos días. Perdido el miedo a las represalias, cada vez más profesionales denuncian abiertamente un sistema autoritario que obliga a lo inenarrable y al silencio. Todo ello cuando anuncias tu candidatura a la Secretaría General del PSOE y, por tanto, a la Presidencia del Gobierno de España, en unas futuras elecciones generales.

Solución: una Revolución Cultural en la Sanidad Pública Andaluza. Los mandos intermedios – la “mesocracia” - abusaron de la confianza que el Partido y el gobierno andaluz depositó en ellos y se cometieron excesos. Una purga, algunas concesiones y caras nuevas. Agitar a las bases con las banderitas y el “libro rojo” de Susana - que te lo escribe cualquier becario -. Esta es una tierra de izquierdas, Susana.

A ver… ¿Dónde está esa artista con su bata de cola?

@frelimpio

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El Discurso del Alcalde de Granada



“Buenas noches;

Quería aprovechar esta oportunidad para dirigirme a los ciudadanos de esta hermosa y querida ciudad en la que tengo responsabilidades importantes en el momento actual.

Vuestro alcalde no es insensible a los problemas sanitarios de los ciudadanos. En la calle, en mi puesto, en todo momento, antes de las movilizaciones de las últimas semanas y mucho más ahora, me llegan voces de indignación y protesta. Si la cuestión sanitaria es siempre dolorosa, sé de sobras que la hospitalaria lo es mucho más, por cuanto los pacientes están mucho más enfermos, y sus familiares, mucho más angustiados.

Pero estas os parecen ya palabras huecas, a las que desafortunadamente estáis acostumbrados. Venidas de un responsable político, ya no consuelan. Más bien indignan. Y debo comprender este punto de vista.

Tampoco puedo pedir comprensión a los que me reprocharon mi ausencia en las tres primeras manifestaciones para exigir la paralización de la fusión hospitalaria y la dotación de dos hospitales generales completos para esta ciudad. No puedo pretender que me crean si les digo que he preferido presionar a mi modo a las autoridades con responsabilidad en la materia. Presión que me hubiera sido imposible de estar en la calle con la pancarta. Mis esfuerzos y mis desgastes son cosa mía, que para ello me presenté al cargo que ahora desempeño, y no los pongo de aval, ni pretendo que me creáis. De sobras sé que es difícil, a estas alturas.

Tampoco puedo pedir que me creáis si expreso mi absoluta desolación por el punto muerto de las negociaciones entre las autoridades sanitarias y las personas que encabezan las movilizaciones.

Pero sí puedo afirmar que os creo. Creo que el sufrimiento ciudadano es real, no inventado ni exagerado. Y que, por tanto, la causa es justa. Y que el movimiento es genuino, no manipulado.

Sabéis por la prensa que la Presidenta de la Junta de Andalucía y el Partido al que pertenezco tienen un acto de calado el 16 de diciembre en Jaén. Mi militancia y mi cargo me piden y me exigen la participación en él.
Parece seguro que miles de granadinos irán allá a ejercer una protesta pacífica. Y por los mismos motivos que estas últimas semanas. Motivos que exigen mi consideración. Porque, en buena medida, son los que motivaron la creación de mi Partido, hace más de cien años. Razones que no se pueden obviar. Por la adscripción a estas siglas – y sólo por este hecho – hay muchos cadáveres ahí, a dos pasos, entre Víznar y Alfacar. Es muy probable que, si los desenterramos, en algún que otro caso será posible encontrar el carné, protegido por una cartera, último recuerdo de alguien que se quiso llevar un sueño representado por unas siglas. Alguien que murió por el sueño de una Sanidad Pública y Gratuita. Y de calidad. 

Hay ocasiones en que hay que elegir. Hace unos días afirmé que no estaba aquí para defender los intereses de mi Partido. Hoy quiero ser consecuente con esas palabras. Y os hablo para eso, para comunicaros mi decisión: elijo la calle, vosotros, uno más. Si todo sigue como parece, el 16 de diciembre estaré en el IFEJA, pero fuera, y no dentro. El representante electo con su gente, con sus electores. Al fin y al cabo, para eso estamos. Y para mucho más.
Hasta entonces, amigos…”

***

A estas alturas, ya sabéis que este discurso es pura ficción. Posiblemente, la ficción que muchos quisiéramos oír en la vida real. Política-ficción, o Política-sueño. Política para el que cree en la Política. Creer en la Política, porque creo en los hombres y las mujeres que la hacen, que no conocen siglas, sino hombres y mujeres. Hombres y mujeres que trabajan para hombres y mujeres, y se agrupan en torno a unas siglas sabiendo que al final las siglas no son sino eso, siglas, un simple instrumento, y que lo que importa es el sentido final: los hombres y las mujeres, sus vidas y sus sueños. En fin, soñar porque es posible. Y si es posible, nada ni nadie puede impedirnos soñar. 

P.D. Paco, el que escribe estuvo en un brete igualmente difícil. Tuvo que elegir. Opté por el corazón, por lo auténtico, y no me equivoqué. De ello hice una novela - aunque no autobiográfica -, y te la ofrezco, en lo que te pueda servir. Pica aquí. Te traigo un sólo comentario:
@frelimpio