K.O.L. Líder de Opinión: un relato ágil y despiadado para explorar la cara oculta de la medicina contemporánea. Encárgala en cualquier librería con título, autor (Federico Relimpio), editorial (Anantes) e ISBN: 978-84-939770-8-5

lunes, 21 de abril de 2014

K.O.L. Líder de Opinión en la Feria del Libro de Tomares

Feria del Libro de Tomares. Plaza del Ayuntamiento.


ENCÁRGALA EN TU LIBRERÍA CON TÍTULO, AUTOR, EDITORIAL E ISBN: 978-84-939770-8-5

domingo, 13 de abril de 2014

Una Guerra que Comienza


Tengo que decir que he vi venir esta guerra desde la caída del gobierno corrupto de Yanukóvich, con la corrupta de Yulia Timoshenko aclamada (y también silbada) en el Maidán. Seguí el Maidán en directo, sabiendo que venía una ola de sangre. Y de estupidez. A la UE le falto tiempo para mandar a su estúpida diplomacia a Kiev. Y yo pregunté desde mi insignificancia: "¿Por qué no enviáis a Catherine Ashton a Moscú, a tratar con Putin? ¿No veis que en Kiev no hay poder real con el que tratar?" Y seguí preguntando, en los foros periodísticos: "¿Qué dice Putin?"

Putin no dice. Putin hace. Y después de hacer, habla claro. Lo pudimos escuchar todos, en el Salón San Jorge del Kremlin. Mucho se ha escrito de la capacidad real de cumplir sus amenazas, dada la debilidad de su economía y su dependencia de occidente. Es posible, no lo niego. Yo sólo digo que nadie pone a punto un ejército, si no es con objetivos muy concretos. Y le cuesta sus buenos dólares. En un país falto de otras cosas elementales.

Veámoslo así: se es humillado en una gran guerra geoestratégica. Se padece una terrible crisis económica, moral y nacional. Se ve despedazar el Imperio y cómo se quedan fuera de las fronteras protectoras cientos de miles de ciudadanos leales. Se ve retroceder las fronteras hasta límites inauditos y plantar el enemigo sus reales con soberbia en lugares donde no hubiera osado nunca. 

¿Hablo de Rusia? Sí. Pero hay otro precedente cuyos efectos pueden analizarse a la luz de la Historia. Hace menos de un siglo algo parecido, más o menos, pasó con la derrota del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial. En algunos aspectos, Crimea y el este-sur de Ucrania se está comportando como los Sudetes. 

Todo occidente, entonces y ahora, padecía y padecemos una severísima crisis. Todo occidente, entonces y ahora, padecía y padecemos un terrible desempleo. En 1938, occidente anhelaba la paz y estaba dispuesto a comprarla. Y a hacer concesiones. Procedente de Múnich, en 1938, Chamberlain fue saludado entusiásticamente al aterrizar en Londres. Portaba la garantía de "la paz para nuestro tiempo". El resto es historia. La actualidad la pueden ver por los medios o por los tuits, minuto a minuto.

Ucrania no tiene capacidad de imponerse en el este del país. Y si lo intenta, será un baño de sangre. Los rusos intervendrán, decantando el conflicto y llegando hasta donde quieran. Luego, los de Transnistria reclamarán su vuelta a la madre Rusia. Rusia exigirá a lo que quedará de Ucrania un "pasillo" por Odessa para su incorporación. Ucrania se negará, indignada. Rusia se lo tomará por su cuenta. Nadie va a proporcionar una ayuda efectiva a Ucrania. Hasta podría ser completamente invadida. En ese contexto, Moldavia podría reclamar su unión a Rumanía, aterrorizada. Y, viendo los réditos de la realpolitik en manos de su hermano mayor eslavo y ortodoxo, veríamos despertar a una Serbia ultranacionalista y antioccidental. La gran perdedora de la guerra de la ex-Yugoslavia. Que de la noche a la mañana se une a los serbios de Bosnia, a Montenegro y reclama a Croacia la Krajina. ¿Creen que un occidente dividido, en crisis, y con un viejo amigo americano cansado y satanizado tiene dinero y energías para hacer frente a todo esto?

Crónica de una ruptura evitada (y anunciada)

¡Ufff! ¡Parecía que se rompía la coalición de gobierno en Andalucía! Cuando se estableció le pronostiqué una vida corta. Pero por otras razones: la profunda contaminación de los usos y costumbres de gobierno en Andalucía (como en tantos lugares de España), como se va viendo por el caso EREs, no podría ser tolerado por una formación como IU. Me equivocaba en buena parte. En la otra, no. El pacto reventará, pero por otras razones.



Insisto sobre lo dicho otras veces. No comprendo por qué IU siguió en el pacto tras la vergüenza de la comisión parlamentaria de los EREs. Alba Doblas, al menos, debió dimitir. Por dignidad. No comprendo la dialéctica facilona de Valderas: "partido de gobierno y de lucha". Esa rara complacencia con la algarada revolucionaria del SAT, pero querer estar en el sillón. A la chita y callando, mantener el discurso de siempre: la derecha de verdad (PP) y la derecha de mentira (PSOE). Pero gobierno con ella. Porque si no, aquí no toca poder ni Dios - con perdón de su ateísmo militante -. Y lo bien que Susana se bandea con las cosas de esta banda. Porque si no, a ver cómo Dios - que ésta sí que es creyente - hago un gobierno de izquierdas y lo vendo en España. Reconozco que la venta de la moto es complicá. 

En la última, dije que ambos van precisando un pretexto para la ruptura. Me ha extrañado que ello no acontezca con lo de la Corrala. La política siempre hace cálculos curiosos. Este pacto pende de un hilo, al albur de lo que este verano decida la rama más radical de la izquierda, tan mimada por IU. Si hay movida, el pacto salta. Razones hay. Y pretextos también. Veremos.

sábado, 12 de abril de 2014

Pasos de Peatones: misión cumplida, señor Belmonte

Hace unas semanas me dirigí desde este blog al equipo municipal para reclamar la disposición de un paso de peatones en la calle Castillo de Marchenilla. Como verán en el enlace original, la cuestión no era baladí: es la parte trasera del colegio Irlandesas Bami. Se llena de coches a primera hora de la mañana. Los chicos cruzaban como podían, sacando las cabecitas de entre los coches aparcados, calculando qué coche venía y a qué velocidad. Si alguna de las criaturas iba apurada, supongo que se tomaría menos tiempo en calcular y arriesgaría más en eso de cruzar. Y si la del cuatro por cuatro iba retrasada para el curro, a lo mejor corría más de la cuenta en esta calle estrecha. O conducía despistada. O incluso transgredía las normas e iba hablando por el móvil. Que la situación era peligrosa, vaya. Todo ello, mañana tras mañana.

Tengo que decir aquí, donde puedo y en público, que labor cumplida. Los pasos de peatones - han sido dos al final -, puestos. Poco después de mi post, el concejal encargado, señor Rafael Belmonte contactó conmigo para ver de qué se trataba. Que noticias ya tenía. Pero que, dada mi preocupación, vino a confirmar sobre el terreno y remachar. Y ver los lugares exactos.

Tengo 49 años y es la primera vez que un responsable político atiende de este modo las necesidades de una colectividad - aunque uno se haya erigido portavoz, por un día -. Este blog no se caracteriza por el chalaneo o la complacencia con nadie. Puede dar fe el que lo conozca de otros posts. Pero al César lo que es del César. Y estos detalles, esta proximidad, esta respuesta, si se mantiene, forma la base del buen gobierno.

Que no estoy sólo para quejarme, sino también para reconocer lo hecho. La atención, el trato y la premura en la realización.

Atte.

Federico Relimpio Astolfi
@frelimpio

jueves, 10 de abril de 2014

Diabetes tipo 1 o la necesidad de eliminar trabas (que no tiras)

Sólo los que están muy en el ajo saben de qué va la diabetes tipo 1. Algunas veces he visto cómo se aborda el tema en el cine: se suele describir, de un modo bastante superficial, como gente que tiene que pincharse insulina o que sufre restricciones dietéticas. Y muchas veces el cineasta transmite al espectador una complicidad infantil contra unos médicos antipáticos y opresores y muestra como, secretamente, el paciente da un valiente corte de mangas a buena parte de lo que aquéllos le dicen para vivir un poco más a sus anchas. Creo que pueden considerarse como boutades desinformadas.

La diabetes tipo 1 (a diferencia de otros tipos de diabetes) es una enfermedad caracterizada porque las defensas han liquidado a las células que producen la insulina (llamadas células beta). Estas células se alojan en el espesor del páncreas (la mayor parte del páncreas sirve para otra cosa). Para no morir - como pasaba antes del descubrimiento de la insulina -, el paciente debe recibir insulina de fuera. Pero la insulina no se puede tomar en pastillas - se lleva intentando desde hace varios años, pero la cosa no va -. Hay que pincharla bajo la piel. Ya nos gustaría a todos que fuera de otro modo.

Durante décadas todos nos hemos esforzado en evitar sufrimientos a los pacientes y que se pinchen menos veces. Una o dos veces al día, por ejemplo. No funciona, desgraciadamente. E insisto que no funciona en la diabetes tipo 1, que otros tipo de diabetes es otro cantar. Porque una chica puede contraer diabetes tipo 1 a los doce y tiene muchas décadas por delante. Si se quiere dar un tratamiento efectivo que la proteja de las terribles complicaciones a largo plazo del azúcar - ya hablaré de ello más adelante -, es preciso intentar imitar - aunque sea burdamente - el modo en el que la insulina funciona en personas no diabéticas. Así se consiguen mejores resultados. Claro que hay que pincharse más veces. O llevar una bomba de insulina puesta. Puede que sea más molesto, pero son los sistemas que aportan buenos resultados. En otro post, explicaré un poco mejor de qué va todo esto.

Quiero explicarles otro problema más que martiriza a mis pacientes, pero que puede ser combatido. Se trata de la variabilidad. Pasados unos años desde que comienzan con la diabetes tipo 1, el control del azúcar tiende a hacerse inestable. Sin que se sepa por qué muchos pacientes, haciendo exactamente lo mismo y con las mismas dosis, pueden presentar niveles de azúcar en sangre muy variables. Y por tanto, presentar con frecuencia bajadas de azúcar que les amargan la vida. Éstas son a menudo las razones que nos llevan a ponerles una bomba de insulina. Aunque la bomba tiene sus entresijos y queda para otra ocasión. Como las bajadas de azúcar o la excesiva variabilidad. Hoy voy a otra cosa.

Imaginen a una chica de veinte años, en plena facultad, con una diabetes tipo uno de unos años de evolución. Tiene su grado de variabilidad. Hoy me levanto con 232 mg/dl de azúcar, pero ayer me levanté con 82. Y el día transcurre de manera pareja, con sus altos y sus bajos. Cualquier propuesta terapéutica actual se va a basar en un abordaje integral donde es clave el autocontrol cuidadoso basado en la alimentación - que es mucho menos restrictiva de lo que la gente cree - y en el ajuste constante de las dosis de insulina, especialmente de la rápida. Y en administrarse una dosis adicional, por ejemplo a media mañana, si la cosa se ha salido de madre. Lo llamamos un "bolo de corrección".

En usted, señora o señor no diabético, es lo que hacen sus células beta intactas a cada momento, detectando el azúcar que hay en sangre y liberando la insulina que hace falta. Pero mi paciente universitaria - o limpiadora, o dependienta, o lo que ustedes quieran - no tiene este mecanismo. Necesita saber - y saber con mucha frecuencia - qué azúcar tiene en sangre. Y a eso voy hoy.

Hoy, dentro de un rato, me encontraré con varios pacientes diabéticos tipo 1 a los que expondré que el plan terapéutico consiste en reforzar el autocontrol y la autoprotección (con nuestro apoyo) a corto, medio, largo y muy largo plazo. Creo no ser obsesivo ni machacón si insisto en que la calidad de la vida - y la duración, por este orden de importancia - va a estar estrechamente ligada al control de la diabetes. Y, por contra, las incidencias de la vida repercutirán - ¡Cómo no! - en el control de la diabetes. Esperemos que de la forma lo más limitada posible.

Para este camino, insisto, a corto, medio, largo y muy largo plazo, la ciencia de hoy - y por favor, dejen de prometer células madre y otras cosas hasta que la cuestión esté muy madura - depende de mirarse el azúcar en el dedo con una tira reactiva cada poco. Porque el azúcar del diabético tipo 1 se levanta hoy así y mañana de la otra manera. Y la dosis de insulina rápida se ajusta en cada comida dependiendo de como está el azúcar en ese preciso instante y de la cantidad estimada de carbohidratos que el paciente va a comer. Y es más que conveniente, muchas veces, ver a la hora o a las dos horas la elevación del azúcar tras la comida correspondiente. Para ver si hay que administrar una nueva dosis de insulina para llevar el azúcar a su sitio, caso de que la dosis se pasara por escasa o la estimación de la comida por alta.

Así es la diabetes tipo 1 en nuestros días. Con este arado tenemos que arar, que no hay otro. O no hay otro hoy, que mañana ya veremos. O yo, al menos, no lo conozco. Con bomba de insulina o con múltiples dosis de insulina subcutánea. A mí me sale un mínimo de seis controles al día. Más si me levanto alguna madrugada sintiéndome rara y tengo que ver si tengo o no bajada de azúcar. Más si se me escapa un valor por lo alto y hago una corrección y quiero ver qué ha pasado a media mañana. Yo prescribo a mis pacientes con diabetes tipo 1 unas 200 tiras al mes, de media. Y creo que puedo quedarme corto. Pero quiero dejar claro aquí en qué se basa esto. No es un capricho o una ocurrencia. Es producto de la medicina científica de un momento histórico, de más de veinte años de experiencia y de un compromiso personal. De un acto de conciencia. Si mañana cambian las tornas, cambio al momento. Pero, por lo pronto, se ruega no pongan dificultades administrativas a mis enfermos. Suficiente tienen con lo que tienen, ¿No les parece?


miércoles, 9 de abril de 2014

Bajo su Piel Tatuada: la nueva novela de Federico Relimpio

En un país trastornado por una grave crisis económica que sacude sus cimientos, Mónica intenta sobrevivir en la redacción de un periódico trabajando como becaria. En un contexto profesional en el que todo le induce a la mediocridad, su pasión por la verdad la lleva a contactar con Yoani, activista comprometida en la ocupación ilegal de inmuebles. Consciente del talento literario de Mónica, Yoani le facilita datos y contactos para indagar una historia amarga sobre la que construir su ópera prima. Así nos toparemos con la fría piel del cadáver de un joven de los barrios degradados de nuestra ciudad. Y veremos cómo las incógnitas suscitadas por su misteriosa muerte intentan ser aclaradas sobre la mesa de autopsias.


Paso a paso, hilando una serie de relatos sin conexión aparente, la narradora nos irá aportando las piezas necesarias para entender una existencia truncada, una época extenuada donde esta vida no encontraba un sentido y un desfile de sentimientos desgarrados en las mujeres que poblaron su vida: la mala consciencia, el turbio deseo, la pasión destructiva…

Federico Relimpio Astolfi.

Sevilla, abril 2014.

E-Book Kindle de venta en amazon, picar a continuación: Bajo su Piel Tatuada 

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Versión en papel próximamente.

sábado, 29 de marzo de 2014

¿Comisarios políticos? ¡Tú eres un facha!

Sigo con Muñoz Molina y "Todo lo que Era Sólido". Fragmento de sábado inicio de la tarde:

"Y desde luego nunca crearon la carrera administrativa: a los funcionarios profesionales pero no dóciles políticamente los apartaron de los puestos de responsabilidad o los forzaron a marcharse por desmoralización o aburrimiento; y en vez de modernizar la antigua burocracia la sumergieron en una inundación de nuevos puestos clientelares, de comisarios políticos descarados o encubiertos, dependientes siempre del favor del que los nombraba, leales hasta la sumisión, volcados en el servicio al partido o al líder del que dependía su sueldo y no a la ciudadanía que lo costeaba con sus impuestos."

Esta música me suena. Hace muchos, muchos años. Estudiaba yo la carrera de Medicina y mi padre - foto ahí abajo, en la columna de la derecha -, jefe de servicio de Cirugía en el Hospital Virgen del Rocío, se quejaba de la desconsideración con que fue tratado por las nuevas hornadas de cargos y carguillos tras el desembarco del PSOE-A. Fue el primero que me espetó lo de "ése no es más que un comisario político". Claro que yo no sabía a qué se refería.

Unos años más tarde, entrando yo en la residencia y palpando el ambiente de politización, en una tensa conversación en la que se trataba de cómo se inmiscuían gentes no preparadas en decisiones especializadas o técnicas, rescaté el dicho de mi padre: "¡Ése no es más que un comisario político!"

Joven era yo, e imprudente. Sigo siéndolo, pero de otro modo. El caso es que, entonces, cierto personaje me reprendió en público por usar esas palabras, impropias de mi edad. Cierto es que entonces no sabía, de verdad, qué era un comisario político.

Pasó el tiempo. Gané en años, experiencia y desilusiones profesionales. El personaje que me llamara la atención acerca de mis invectivas se hizo mi jefe. Y, al leer "Vida y Destino" de Vasili Grossman, entendí qué era un comisario político (le dediqué una entrada de este blog: "Pencos en el Frente"), y que relación podía tener con la realidad que yo vivía.

Leyendo hoy las páginas de Muñoz Molina, me siento íntimamente acompañado. Porque veo que aquello que hirió los sentimientos de mi padre, correspondía con ciertas realidades. Y que cuando tomé su testigo sin saber de lo que hablaba, no me equivocaba. Y cuando en 2009 me rebelo contra este régimen sanitario politizado y absurdo, tóxico y desmotivador para retratarlo - a mi manera - en mi novela K.O.L. Líder de Opinión, sólo seguía un hilo de coherencia. Una voz de la conciencia.

K.O.L. Líder de Opinión, de Federico Relimpio Astolfi. Editorial Anantes, Sevilla.
ISBN: 978-84-939770-8-5
Encárguelo en su librería.
El viernes 4 de abril tenemos una charla coloquio en el Club Santa Clara, a las 20:00 horas. En el Barrio Santa Clara, de Sevilla. Cerca de la Parroquia.