K.O.L. Líder de Opinión: un relato ágil y despiadado para explorar la cara oculta de la medicina contemporánea. Encárgala en cualquier librería con título, autor (Federico Relimpio), editorial (Anantes) e ISBN: 978-84-939770-8-5

martes, 16 de septiembre de 2014

AP: Quemada en el NHS - Tuve que tirar la toalla


"Mi receta para el Sistema Público es que los médicos necesitan una gestión adecuada y descansos estructurados."

Post de Jessican Buchan, aparecido en The Guardian el 15 de septiembre de 2014

Texto original en Ingles:

Traducido del inglés por Federico Relimpio Astolfi @frelimpio con permiso expreso de la autora.

Tengo 40 años. Soy médico. Soy madre. Me estoy recuperando de un mal típicamente británico - el ataque de nervios silente -. Había ejercido diez años como médico de AP en el NHS cuando tuve la oportunidad de tomarme un año sabático. A mi marido se le ofreció un nuevo empleo y, mientras acomodaba a mi familia en el extranjero, me embarcaría en un proyecto para el que no había tenido tiempo antes. La ruptura con la clínica ha significado abandonar a mis pacientes; todavía me siento culpable. No es porque piense que sea indispensable, sino que ahora puedo ver, al volver la vista atrás, que al igual que muchos de mis sufridos compañeros, una iba de cabeza al burnout.

Se nos dice que tenemos la obligación profesional de pedir ayuda si no podemos aguantar; pero la escalofriante verdad es que no me di cuenta a tiempo. Siento el remordimiento de haber estado luchando contra una presión cada vez más mayor. Ahora veo que ofrecía más y más de mí misma en el trabajo y que perdía toda perspectiva. Por ello, ya no puedo acompañar al hombre que me estrechaba la mano y cuyos ojos me imploraban que expulsara a la muerte del dormitorio mientras la veía mostrándole sus dedos por la almohada. Ya no doy consuelo a la joven mamá para que pueda llorar por la injusticia de su diagnóstico terminal - es tan desesperado seguir dando amor y cuidados a sus niños -. Y no estoy ayudando a reconstruir la vida de la chica de 14 años que se presenta con acné, pero que me descubre su historia de abusos por parte de su padrastro. Diez minutos por paciente, al menos cuarenta veces al día. El papeleo había empezado a notarse como las invitaciones de Harry Potter para ir a Hogwarts: cartas fluyendo por los pasillos, filtrándose bajo el marco de las ventanas. Amenazaban con ahogarnos en peticiones para buscar resultados, ofrecer diagnósticos, realizar derivaciones, o decirnos que no había más que ofrecer.

Solía yacer en la cama en la oscuridad tras una jornada de doce horas, esperando que el descanso fuera tan reparador como el sueño. Sin embargo, los pensamientos batían en mi cabeza. Volvía a escuchar las conversaciones del día: ¿Había dicho yo lo correcto? ¿Podría haber hecho más? ¿Debería haberlo hecho de otro modo? ¿Qué estaba pasando en la pierna de aquel hombre? - la resonancia no mostraba problemas, ¿Qué se me estaba pasando? - Me había acordado de... Vaya, lo había olvidado. Podía saltar del lecho a encender el portátil para comprobar algo que podría esperar, en el hipotético caso de que al día siguiente hubiese algo de tiempo. Me deslizaba de nuevo al lado de mi marido disculpándome por despertarlo, sabiendo sin embargo que no se había dormido. Estaba preocupado por mí, sin saber qué hacer.

"Ya no quiero esto. Nunca más..." Susurré.

Él me abrazó, atravesando mi soledad.

"Esto no puede seguir así ", dijo. "Voy a aceptar el empleo."

Hicimos planes para largarnos.

No busco compasión. Los médicos sabemos mejor que nadie que hay muchos otros bastante peor de lo que nosotros jamás estaremos, pero esto es justamente lo que hace tan difícil protegerte personalmente. Me creí mi propio cuento de tomarme unos meses para otra cosa, y me quedé más sorprendida que nadie al verme hundida una vez que logré parar de trabajar. Un gran número de médicos de AP hablan de sus planes de retirarse precozmente o de emigrar, y yo me horrorizo porque sólo ahora me doy cuenta de la magnitud de las bajas. También sé que soy una de ellas; retirarme del NHS me ha costado dinero, emocionalmente y y en términos de mi carrera.

Se nos echará toda la culpa a los médicos por no hacer más para salvar al NHS. ¿Pero cómo alzar la voz y cambiar un sistema si estamos exhaustos y apagando fuegos? El consejo anti burnout en medicina se enfoca sobre el reconocimiento de síntomas individuales y en la búsqueda de ayuda. Esto es una completa estupidez. En el ejército es el mando el que conoce a la tropa y cuida del cansancio en la batalla. Los soldados tienen permisos regulares del frente con la expectativa de volver. Leí que la Madre Teresa de Calcuta creía que cada pocos años sus monjas debían de tomarse un año de retiro para poder reponerse de sus trabajos. Mi receta para un nuevo NHS serían permisos de carrera estructurados; los médicos podrían recolocarse en la docencia, la política, la investigación o la gestión; allá donde sus habilidades y su experiencia pudiesen enriquecer el Sistema de Salud del Reino Unido. Al volver a la clínica tendrían una nueva perspectiva y una ligazón real con lo que hubiesen ayudado a construir. Los médicos también necesitan un liderazgo y una gestión adecuada; ya es hora de abandonar viejo adagio que reza: "dirigir a los médicos es como pastorear gatos." No somos infalibles; la gestión de grandes grupos no va de ejercer el mando o imponer una reestructuración infinita, sino debería consistir en reconocer habilidades, promover la innovación y saber cuándo y cómo apoyar tu mejor plantilla del frente de batalla..


jueves, 11 de septiembre de 2014

Si después de todo, la Pública no va a estar tan mal...


Empiezo como en otros posts: soy médico en exclusiva del Sistema Público. No tengo intereses particulares en lo que voy a decir. Ni en la actualidad, ni en lo que me queda de vida profesional, por lo que se va viendo.

Cualquiera que me haya leído se habrá dado cuenta de que no soy lo que se dice benévolo con la política de RRHH del Sistema Sanitario Público en Andalucía. Y mis razones tengo. Es por ello que siempre pensé que había vida más allá de la trinchera donde trabajo, o en otros países. Y que el desarrollo de "otras formas de vida" ahí, más allá, era un alivio. Total, si la cabreína sube más de la cuenta, con pegar un buen corte de mangas y cruzar la calle a esas vidas sanitarias alternativas, tiene uno suficiente.

Pero no, mire usted. O al menos no aquí. No en el cuadrante suroccidental de la piel de toro. La crisis y los recortes han ido haciendo una misión casi imposible encasquetarse en el Sistema Público, fuera del contrato-basura - ya casi residuo radiactivo -. Y uno veía con cierta simpatía la emergencia de los mamotretos hospitalarios construidos bajo la égida de las diversas aseguradoras privadas - con pinta de clínica americana -. A ver si...

Pero no, mire usted (y van dos). O al menos no aquí. Se van muriendo o jubilando los compañeros que trabajaron toda la vida fuera del Sistema Público. Pero con ellos se acaba lo de las privadas en los pisos. Y las claves personales. Las claves son ahora de las clínicas. Ahora trabajas para mí, con mis condiciones. Nada de llevarse la clientela a un pisito con tus claves personales.

Pocos fuera de esa nueva trinchera saben del rancho que se come por esos lares. Honorarios netos por paciente de cuatro a diez euros, quitando todo lo que hay que quitar. Pero eso aquí, claro. En la España rica el guiso se cuece diferente. Al final, es difícil que el salario por horas le salga a uno muy diferente de la limpiadora o el pintor de brocha gorda. A menos que empieces a meter el turbo o te ampare una técnica guay del paraguay.

Pero esto no está necesariamente mal. Si lo cobras a fin de mes, claro. Sin embargo, se ha instaurado la curiosa costumbre de pagarte a los seis a ocho meses del trabajo realizado, no sé por qué. Y clínicas hay que se ponen de perfil, que te dicen que no saben, que no hay dinero, que te esperes, que ya llegará, que tengas fe, o que esto es lo que hay. Lo tomas o lo dejas. A ver, el siguiente.

Porque en el fondo es la oferta y la demanda: si te largas siempre habrá un tonto o una tonta que de esto no sabe nada y que picará. Y vuelta a empezar. Seis a ocho meses de hacer el idiota, pagando obligatoriamente el autónomo, seguro de responsabilidad civil, gastos ligados a la actividad y un Real e Ilustre Colegio Oficial de Médicos que pasa olímpicamente del problema.

@frelimpio

martes, 9 de septiembre de 2014

K.O.L. Líder de Opinión y #BigPharma reu Sevilla 23-S


Ahí lo tienen. Ya les venía sonando, de todas formas. No les coge por sorpresa. No es el primero ni el de menos categoría profesional o académica. La Industria Farmacéutica es un cáncer desbocado. Y ustedes se preguntarán: "¿Son tontos los médicos?"

La respuesta no es fácil, mire. Este problema no es nuevo. De hecho, la crítica al inmenso poder de la Industria Farmacéutica (Big Pharma, como se la conoce internacionalmente) y la amenaza que supone para nuestra Salud y nuestros Sistemas de Salud  - no es lo mismo, aunque guarden relación - dura ya varios años. O décadas.

¿Por qué no ha calado el debate en los profesionales de la Salud? Y más aun: ¿Por qué el gran público permanece relativamente ajeno a todo este berenjenal?

Yo creo que el mundo médico-científico tiene un lenguaje muy cerrado, impenetrable, inaccesible. El ritual y el lenguaje de la ciencia médica es esotérico. Y el interés bastardo se aprovechó de ello para crear un muro a toda crítica. Pero cuando se quiso poner en evidencia el desaguisado, se usó la misma jerga. El resultado es que la gran masa permaneció al margen de todo y, en consecuencia, ganó el interés bastardo. Por un simple problema de comunicación.

Reflexionando sobre ello, se me ocurrió un enfoque diferente: emplear el lenguaje de la calle y usar un medio común como la novela. Así nació K.O.L. Líder de Opinión: un relato despiadado sobre la cara oculta de la medicina contemporánea. Pero concebido para que todos se sientan a sus anchas en una historia con principio y final, con sus personajes, con sus alegrías y sus desventuras.

Os pongo un enlace para el que tenga dudas sobre cómo conseguirla:
http://tontosantajusta.blogspot.com.es/2013/06/kol-lider-de-opinion-cada-vez-mas.html

Por último: martes 23 de septiembre, gracias a la cortesía de A.S.C.U.A.S., estaré en el Salón de Actos del Círculo Mercantil e Industrial, en la calle Sierpes nº65, en Sevilla, a las 20:00 horas, para hablar de todo esto. Ni que decir tiene que todo el mundo está invitado. Y que, si da tiempo, hasta que puede que hablemos de mi libro.

@frelimpio

martes, 26 de agosto de 2014

Califato de Sangre... ¿Memoria de nuestra Historia Reciente?


El Califato. Con C mayúscula. Y no es nuestro antiguo Califato de Córdoba del 900. Me refiero al de ahora, al recientemente proclamado a caballo entre Siria e Iraq. Supongo que cualquiera que esté atento a las noticias habrá oído hablar de  él. Y la mayor parte de ustedes dirá: "¡Qué gente más brutal y más atrasada!"

Hace meses que le doy vueltas al dichoso califato. A ver si los comprendo de un modo un otro. Y a ver si me entero quién los financia, qué mano mece la cuna. Quid prodest. Pero no encuentro nada. A ver si me ayuda alguien.

Muchas naciones establecieron las fronteras después de siglos de guerras sangrientas, sobre la base de la geografía (v.gr. los Pirineos o el Rin), la lengua (el italiano o el portugués), la etnia (magiares o japoneses) u otras consideraciones. Y, aún establecidas las naciones, albergan conflictos considerables. El catalán o el escocés, sin ir más lejos.

Pero relativamente afortunados fueron los grupos humanos que tuvieron un margen para dar una impronta propia al proceso. La consolidación de la casa europea tuvo que venir - y con cuentas pendientes, ya digo - tras una eternidad de terribles masacres. Hasta ayer por la mañana. Pero el predominio europeo en el globo trazó un mundo donde la humanidad quedó seccionada artificialmente por líneas que nada tenían que ver con las consideraciones que esbozaba uno en el párrafo anterior. El reflujo del poder európido deja amplias muchedumbres que redescubren aterrorizadas la brutalidad inmensa de las fuerzas históricas. Lo que ha sido siempre la dinámica de la Historia. La tropelía y el tajo en el cuello. La marcha de la soldadesca. 

África del Norte y Oriente Próximo fueron hasta hace relativamente poco provincias del Imperio Turco, que a punto estuvo de invadir Europa Central e Italia en el siglo XVI. Su reflujo gradual desde esa época ya lejana y su definitiva descomposición en la Primera Guerra Mundial llevó a Francia y a Inglaterra a diseñar el mapa de esa parte del mundo según sus intereses. El ocaso de los poderes postcoloniales y la incapacidad manifiesta de los Estados Unidos de sustituirlos ha llevado a los pueblos de la zona a cuestionar el statu quo locorregional. Pero, fracasado el contramodelo que proponía el socialismo real, la revolución iraní y otras ofrecieron a las empobrecidas masas un punto de referencia inefable: la tradición y el paraíso, más allá de la vida que conocemos.

Hoy, ciudadanos de muchas partes del mundo contemplamos horrorizados la crueldad de la yihad inspirada por el fanatismo religioso suní. Pero debo recordar que el fanatismo religioso ha sido un motor significativo de nuestra historia reciente. Sin ir más lejos, no puede entenderse el levantamiento antifrancés de 1808 sin el catolicismo ultramontano español. Con el gabacho venían la masonería, el ateísmo y el liberalismo. Los soldados de Napoleón profanaron templos e hicieron mil barbaridades. Es conocido que famosos curas castizos encabezaron partidas guerrilleras hasta que pusimos al anticristo más allá de los Pirineos. Del mismo modo, siglo y pico después, nuestra Guerra Civil será considerada como un conflicto fascismo-antifascismo en la retaguardia republicana pero, en contraste, será predicada desde los púlpitos como una guerra de cruzada. Y sin ese elemento miles de requetés y otros católicos de bona fide no se hubieran rebelado o o no habrían acudido a las armas contra el gobierno republicano. De nuevo los rojos eran masones, ateos y liberales. Seres infectos, contrarios a la esencia española y católica. A pasar por las armas para que la Patria pudiese renacer pura y limpia como la Inmaculada Concepción de María. Los civilizados europeos allende los Pirineos se volvían horrorizados ante la crueldad de las matanzas de los bárbaros de España. Seres primitivos e incivilizados, ligados por siempre al tribunal del Santo Oficio.

Los del Califato están inmersos en una guerra cruel por su fe negando unas fronteras trazadas por los imperios coloniales. Asesinan a los que se niegan a convertirse. Ejecutan atrocidades sin cuento. No tienen probablemente más bagaje que su fe y su pobreza; allí no llegaron las luces del dieciocho. Nosotros estuvimos hace ochenta años inmersos en una guerra cruel donde muchos luchaban por fe y por fe cometieron todo tipo de atrocidades (por fe en una idea de la patria, por fe católica o por fe en el paraíso comunista, que era otro tipo de fe; los del parlamentarismo eran pocos, la verdad). Debo recordar que la Historia nos sitúa bastante cerca de la barbarie que ahora nos aterra, sean fusilamientos en masa o decapitaciones. La diferencia es que, a fin de cuentas, nosotros siempre estuvimos en nuestro país. Ellos ni siquiera saben en qué país están. No tienen esa suerte. Todavía.


El fanatismo religioso y el salvajismo no es el triste patrimonio de una etnia o una confesión. Todos hemos estado en ésas. De nosotros se horrorizaron otros, al igual que nosotros nos horrorizamos hoy. Es posible que mañana muchos de éstos reflexionen aterrados ante los horrores de esta época. Mientras, sólo queda apelar a aquello que de inteligencia quede en el poder geopolítico global que permita enfriar el conflicto lo más rápidamente posible. Que esta fiebre pase lo más rápidamente posible con la mínima factura de sangre. La humanidad a la que pertenezco se abochorna de las cabezas clavadas en las picas en nombre de una idea de Dios. O de un concepto de la patria o de la revolución.

@frelimpio

lunes, 18 de agosto de 2014

Salud de los médicos: seguridad para los pacientes

Hace poco un familiar me pidió que examinara el informe final de salud laboral al que se ve sometido todos los años. Es curioso. La extensión y los campos que abarca. Desde la antropometría al riesgo cardiovascular, pasando por la audiometría. Todo. No es obligatorio, pero casi, ya se entiende... "¿Por qué no quiere usted hacérselo?" Y ello me llevó casi de inmediato a establecer comparaciones.

Yendo de lo humano a la mecánica, si ustedes lo permiten, la Ley establece la necesidad de revisar los vehículos para que puedan circular. La famosa I.T.V., que tan a regañadientes pasamos y que sus dineros nos cuesta. Pero que intenta asegurar que no haya vehículos circulando con frenos en mal estado, por ejemplo. Lo que me obliga a seguir haciendo comparaciones e ir de nuevo a lo humano. Y a lo laboral. Esta vez a mi terreno.

Como profesional de la Medicina, desde 1989 he realizado dos revisiones de salud laboral, la última recientemente. Y nunca he obviado o me he negado a una invitación institucional en tal sentido. Simplemente no han existido. O no me han llegado; se perdieron por el camino.

Pero yo no voy a mi protección personal; eso no es asunto de interés público. El asunto de este post es otro. Plantéeselo como ciudadano que acude a la Sanidad Pública: ¿Está seguro que su doctor o doctora le oye bien? La mayor parte de las deficiencias de la agudeza auditiva son insidiosas. Su doctor puede negar la sordera hasta que sea del todo evidente. ¿Y cuántos síntomas-guía de problemas serios no habrán logrado traspasar el nervio auditivo del galeno? Pero podemos pasar del oído a las neuronas. ¿Está segura que su doctora no padece un Alzheimer incipiente? Téngase en cuenta que la mayor parte de las tareas que ejecutamos son rutinas que pueden no sufrir demasiado en las fases tempranas de la enfermedad. La doctora ha preguntado las mismas cosas durante décadas. Incluso si usted le hace una pregunta capciosa, la doctora tiene una rutina para evadirse. Pueden pasar meses de traspieses y meteduras de pata hasta que una especie de conjura profesional y familiar la lleve por fin a la baja y la invalidez. Pero en esos meses de ejercicio...

Podríamos llenar un libro de anécdotas de galenos con defectos variopintos. Sea por ignorar la enfermedad o por negar la evidencia de la misma. O por pretender retrasar la invalidez a toda costa. Puede que sea por haber hecho de la bata blanca el modo de vivir, no un modo de vivir. Y ahí cabe toda la gnosología: de las hipoglucemias inadvertidas de la diabetes a una depresión encronizada, de un alcoholismo sempiterno - pero oculto -  a una degeneración macular incipiente. No nos caracterizamos los médicos por ser pacientes dóciles o colaboradores - si les gusta más el segundo calificativo -. Más bien tenemos la fama de negar la evidencia e ir al consultorio a rastras, amarrados.


Pero ya he avanzado más arriba que, además de la deseable – por filantrópica – protección del trabajador, los Sistemas Públicos de Salud deberían tomarse muy-muy en serio la salud facultativa. Como lo de la I.T.V., vaya. Porque ya les he dado pelos y señales de que un galeno cojitranco o cegato es poco más o menos que un peligro público. Y que, por si fuera poco, no se les nota así como así, a las claras. Que se autoengañan y engañan al más pintado. O nos autoengañamos; que igual está uno mismo ya en ésas y no se está dando ni puñetera cuenta. Y que mientras canta la cosa y no, puede que nos llevemos a algún que otro pacífico transeúnte por delante. Así que organícenlo como quieran, pero oblígennos a pasar una especie de I.T.V. profesional. Ya lo dije hace dos o tres posts: a estas alturas de película, me veo más de paciente que de doctor - aunque de trinchera me queda todavía la tira -. Por eso. A ver si me pongo malo. A ver la que me toca enfrente. Que igual me toca salir a correr. O sacar el vademécum, ponerle algo y convencerla para que se coja una baja. Es que el patio está regular nada más. Cosas de médico medio viejo recalentado por el verano. Buenas noches y buena suerte. Con el que les toque, digo.

@frelimpio

lunes, 21 de julio de 2014

A Câmara de Silves quer mais dois Lotes para Quinta dos Arcos

Muito respeitada Ex.ma Sr.a Presidente da Câmara Municipal de Silves;

Tenho nas mãos o documento oficial da Câmara que informa assim: “Por deliberação de 17/4/2013, a Câmara Municipal determinou a alteração de loteamento para constituição de dois novos lotes, a que se refere a presente alteração. […] localizam-se na zona central do loteamento e destinam-se à construção de dois edifícios de habitação com as características constantes da memória descritiva.”

Tenho também a memória descritiva: “Licenciamento de alteração de operação de loteamento titulada pelo alvará nº 05/2000. Local: Torre, Armação de Pêra”. Podemos ler o ponto nº 2: “Em sessão de 30/04/2013 de Assembleia Municipal de Silves, foi aprovada a desafetação da área de 1675 m2 do Domínio Público Municipal para o Domínio Privado Municipal.”

É também de interesse o ponto nº 6, em quanto se refere a que as áreas previstas para construção são “o prédio rústico”.

À vista de todo isto, o cidadão pode fazer algumas perguntas:
  1. Armação de Pêra não tem excesso de equipamento público, nomeadamente zonas verdes ou jardins. Ao contrario, é provável que tenha excesso de apartamentos. Nesta mesma zona existem lotes com apartamentos à venda e outros de recente construção… É boa ideia mudar domínio público para construção privada? É legítimo, mesmo se as aparências legais tenham sido perfeitamente respeitadas?
  2. A zona agora é pública. Isso quer dizer propriedade de todos os cidadãos. A mutação tem previsto mudar “prédio rústico” para zona de construção privada. Isso vai gerar uma grande ganância do valor do chão, mesmo antes de construir. O cidadão perde o seu prédio e possibilidades de serviços – quando houver dinheiro –. Quem está a ganhar de tudo isto? Quanto?
  3. Não sei muito da política municipal nesta zona. Quem está a gerir a Câmara Municipal? Pode considerar-se progressista hoje a política local de construção de novos lotes de apartamentos em cada cantinho sem criar apenas um lugar para passear ou respirar?
  4. E última. Estou a assumir que a decisão é irreversível… Pode alguém ao menos dizer como se chama a rua onde têm previsto construir? A data de hoje as ruas de Quinta dos Arcos não têm nomes. Para chegar uma carta, precisa-se “Quinta dos Arcos” e o nome do Lote. Pode tirar-se a impressão que para a Câmara Municipal a zona de Quinta dos Arcos só conta para construir e tirar dinheiro.
Federico Relimpio Astolfi.
Quinta dos Arcos. Armação de Pêra (Silves).

@frelimpio 

domingo, 15 de junio de 2014

Guardias más cortas, hospitales más seguros

Antes de comenzar el post debo decir que no hago guardias médicas. Las dejé hace unos veinte años, más o menos. Lo que voy a escribir a continuación, por tanto, no es para reivindicarme o reivindicar mejoras en mi situación laboral.

Creo que es difícil que alguien del exterior de la profesión entienda adecuadamente lo que son guardias médicas. Perdóneme y siga leyendo, por favor. En mis prolongadas conversaciones - cada vez más frecuentes, por cierto - con gente no profesional, me he ido dando cuenta progresivamente del concepto tan erróneo que se tiene de nuestro quehacer. Con frecuencia he advertido en gente muy preparada en otros campos la idea de que en medicina dos y dos son cuatro, o como mucho cuatro con veinticinco. Y que repetir un procedimiento en un mismo individuo en las mismas condiciones debe llevar al mismo efecto. Hoy tengo que poner más de dos décadas de estudio y experiencia sobre la mesa para decir que no es así. Los médicos trabajamos sobre un campo de extraordinaria variabilidad (sujeto, problemas, métodos, resultados...) y aun así lo único válido es el método científico. Con todas sus exasperantes limitaciones. Pero es lo que hay.

¿A qué viene esta disquisición tan filosófica? Creo que se entiende mejor con un ejemplo. Supóngase que usted o un familiar se encuentra mal, tiene fiebre, dolor de barriga y dificultad para respirar. Sale corriendo para el área de Urgencias de un gran Hospital, a ver qué y cómo. Se lo va a encontrar más o menos atestado, según la hora. Aquí y en Inglaterra, vaya. Su inquietud normal le lleva a que el médico le vea cuanto antes. Pero los médicos son unos pocos y la gente enferma, mucha. Le va a atender en primer lugar la enfermera de lo que se llama "triage", que permite clasificar el motivo de urgencia (puede esperar: catarro - sí, hay gente que viene a urgencias por catarro, sí...-, cuestiones normales, preferentes y cosas de salir corriendo). No voy a aburrir con los pormenores, que los describe adecuadamente un profesional que trabaje en estas cuestiones. Yo voy a otra cosa.

Quiero transmitirle que su problema o el de su familiar, cuando llegue a manos del residente del área de urgencias que le va a atender, va a crear a éste o ésta muchas dudas. Es lo normal en Medicina. Trabajamos con la duda diagnóstica. Consultado el médico sénior que supervisa al / a la residente, es posible descartar dos o tres posibilidades, pero van a persistir las dudas. Será preciso pedir pruebas analíticas y radiológicas. Lo que busca el / la profesional es ofrecer un diagnóstico que permita una solución racional a su problema. Pero los análisis y las pruebas de imagen serán resolutivas o no. Confirmarán o descartarán. No son la panacea que todos buscamos. Porque es posible que muchos pacientes acudan a urgencias en un momento precoz de la enfermedad en que sus manifestaciones clínicas, analíticas y radiológicas no se hayan desarrollado aún. Pero no es responsable decir a la población aguarden un poco en casa, porque los primeros minutos (por ejemplo) en el tratamiento de una meningitis bacteriana o un infarto de miocardio son muy importantes. Es muy difícil todo esto, ¿Saben?

Y ahora a lo que voy, al factor humano. No es lo mismo un profesional a las diez de la mañana, a las cuatro de la tarde, a las ocho, a las dos de la madrugada o a las seis, a punto de concluir la guardia. Una guardia médica suele durar veinticuatro horas. Hace unos años, en muchos casos no se reconocía ni el derecho al saliente de guardia, esto es, transcurridas las veinticuatro horas tenías que componerte el hato como buenamente pudieras, pegarte un cafelazo y sentarte a atender una jornada normal, como si nada. Los directivos - que en su juventud fueron médicos e hicieron guardias - y el público son ajenos a toda esta problemática. Ajeno es incluso el personal de enfermería y auxiliar. Ajenos todos, porque nadie tiene la capacidad de aproximarse a la tormenta mental de la cabeza de un facultativo valorando diversas posibilidades diagnósticas o terapéuticas a las cuatro de la mañana. Angustiado de la duda. Tomando unas medidas que nunca sabrá si fueron las correctas. Sobre la cara de una paciente que se le aparecerá en otra madrugada, pasados unos días, en algún que otro sueño, a menos que felizmente se la encuentre deambulando por la planta en los días sucesivos (junto al párrafo, fotografía de Leticia Ruiz www.leticiarr.com).

Recientemente un diario local demostró las malas condiciones de las habitaciones y aseos de los dormitorios de los residentes. Lo destaqué y contestó un enfermero mayor, airado: "¡Que no duerman!... Al fin y al cabo, ¿Qué necesidad tienen de dormir?"

He reflexionado estas cosas desde ese momento. Mucho hay que cambiar en el concepto y funcionamiento de Urgencias, pero ahí no me meto. No es lo mío. Estoy fuera. Tan fuera que soy mucho más posible paciente o familiar que médico. Y lo único que tengo claro es que el día que cualquiera de los míos o yo mismo tengamos fiebre, dolor de barriga y dificultad para respirar, a las cuatro de la mañana, me gustaría que mi médico estuviera descansado y centrado en mi problema. Devanándose los sesos con lo mío. Creo que podía ser una buena solución que los turnos fueran de doce horas, por ejemplo. Veinticuatro siempre me parecieron una barbaridad. Ya es hora de que vayamos adquiriendo la idea de que los médicos funcionan mejor si no van al límite y si no los tienen instalados en el cabreo crónico. Y de eso nos beneficiamos todos los ciudadanos: al fin y al cabo el objetivo no es obtener médicos relajados, sino instituciones sanitarias más seguras y eficaces.

@frelimpio.