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miércoles, 9 de junio de 2010

El Loco de Santa Justa.

Sevilla, a 17 de Octubre de 1992.

Querida prima Mamen;

No soporto más a Curro. Imposible, vaya. ¿Te acuerdas de su tito Paco el de Madrid? Te lo refresco: el hermano chico mariquita de la madre de Curro que salió corriendo porque no podía aguantar el ambiente del pueblo. Pero tú sabes, Curro lo ha querido siempre mucho. Pues nada, que hace la friolera de catorce años va el buen hombre y se acatarra. Y como el hombre no es que haya sido nunca muy echao palante, se acoquina en la cama y le pega un telefonazo a mi Curro pa decirle que estaba muriéndose, que fuera a verlo. Y ahí que va mi Curro y que coge el talgo en la antigua estación de Córdoba (¿Te acuerdas?) y se planta a ver al tito.

Total que volvió largando pestes del dichoso talgo. Que si esto es el pasado, que si ocho horas pa llegá a Madrí, que si tiene mucho traqueteo… Todavía lo estoy oyendo. Que esto era África, que éstos no son transportes públicos… ¿Pues no va entonces el carnes mías y dice que en Francia hay unos trenes formidables, ésos de alta velocidad, y dice que eso es lo que tienen que poner? Y coge la criatura y dice que aquí en Sevilla donde hay que ponerlo es cerquita del Cortinglés de Nervión, que es el nuevo centro.

Las cosas de mi Curro, Mamen, que el tito se acatarra otra vez hace doce años y se echa a morir. Pero dijo mi Curro que esta vez el talgo no lo coge, que no. Que la modernidad ha llegado, que es inminente, como él decía entonces. Que se va por la Avenida de Kansas City a esperar que le pongan el tren nuevo, que va a ser ya, coño, pero ya.

Pobre mío. Qué época. Iba todos los días. Le preguntaba a todos los guardias. A todos los albañiles de por allí cerca. A todos los vecinos. Puso no sé cuántas cartas al director. Pidió una entrevista con el alcalde. Le llamaban “El Tonto del Tren” y ha sido el cachondeo de Kansas City durante más de una década. Que él tenía que ir a ver a su tito en un tren bueno, coño, de los que había en Europa.

Total, que pasan años y años y que, como sabes, nos han puesto aquí la dichosa Expo. Y pa traé gente a la Expo, pues agarran y ponen el dichoso tren moderno. Y vaya por Dios, que el tren para donde mismo dijo mi Curro. Total, que voy y le digo: “¡Curro, corre! ¡Qué ya te han puesto el tren nuevo! ¡Y dónde tú dijiste!”.

Y allí va él corriendo muertito de contento. “¡Te lo dije, te lo dije!”, decía, “¡Nada puede parar a la modernidad!”. Y pasan unos tres cuartos de hora. Qué tranquila se queda una.

Una llamada de móvil. Es Curro. Que está en la nueva estación de Santa Justa, pero que dónde tenía que ir. Cómo te lo digo. Qué dónde tenía que ir, que no se acordaba. ¿Será gilipollas? “¡A Madrid, idiota!” – le espeto – “¿Ya no te acuerdas?” “¡Ay, sí, coño!” – me responde. Tranquila otra vez. Un ratito. Y otra llamadita. Que qué coño tiene que hacer él en Madrid. Yo creo que lo hace pa cabrearme. Yo me dije: “Éste se está cachondeando de mí, el cabrón”. Y le digo: “Ya vale..¿No?”. Y responde muy serio, yo creo que hasta acojonao: “En serio, tía, que no me acuerdo pa qué demonios tenía yo que ir a Madrid…”. Joé, la hostia. Este tío tiene el alsaimer ése de los huevos. Qué miedo. “¿Me vas a decir que ya no te acuerdas que tenías que ir a ver a tu tito Paco con su catarro de los cojones?”. Yo creo que la cara de sorpresa me la tuvo que ver a través del móvil. “La hooostia benditaaa….¡El tito Paco!”. Cuelga. Joé que tío. Bueno, por lo menos me libro de sus coñas dos o tres días. O eso me creía. Y un mojón pa mí, claro. Como siempre.

A mis cosas. Pasa un ratito. La llave hurgando en la cerradura del piso. No puede ser, hostia. No puede ser otra vez el cabrón de mi marido. ¿Qué coño se le ha olvidao? “¿Pero no te ibas a Madrid en tu tren ultramoderno a cuidar a tu tito Paco de su catarro?” Que dice ahora el hijoputa de mi marío que lleva doce años sin llamarlo y no sabe si se murió del dichoso catarro, si vive, si está en una residencia, o qué coño pasa con él. Que mejor lo llama primero. Claro que mirándolo así, hasta tiene razón el pobre mío.

En fin, que te dejo, Mamen, que estoy detrás del Curro pa que te mande un emilio de esos nuevos que han salío. Pero que dice el Curro que estos ordenaores de ahora son una mierda, que tienen que salir cosas mejores, como libretas, que se las lleva uno a cualquier parte de la casa y que no necesitan cables. Cosas del Curro. Que no escribe emilios con esta cutrería de ordenador hasta que no le saquen algo más moderno. Así que cuéntale algo a tu marío, que trabaja en Toshiba, y que lo diga en la próxima reunión. Eso que llaman “tormenta de ideas”.

Esto de estar casá con un majarón de ideas extrañas….


Tu prima,


Carmen.


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3 comentarios:

  1. Me gusta tu narración y, por supuesto, la historia :)

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  2. no tengo twitter ni cosa semejante, por ello sale mi comentario como anonimo.. pero soy maclau :)

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    Respuestas
    1. Encantado! Eres de las pocas personas que ya saben por qué el blog se llama el Loco (o el Tonto) de Santa Justa...

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