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domingo, 27 de marzo de 2011

Me contesta, sin conocerme, Moisés Naím.


"Las decisiones importantes que se toman con una información completa y totalmente confiable son excepcionales. La norma es que los jefes de Estado actúen casi siempre sin tener todos los elementos, ya que el coste de esperar a tener información completa puede ser demasiado alto. Por otro lado, la consistencia en todas las actuaciones no es posible y, con frecuencia, es poco deseable. Por ejemplo: Estados Unidos hostiga a la Junta Militar de Myanmar por sus violaciones a los derechos humanos, pero recibe con honores a los mandatarios chinos. El doble rasero es obvio. ¿Preferimos entonces que, para evitar esta contradicción, Washington deje de presionar a los carniceros de Myanmar? ¿O que se agrave el conflicto con China? Todos los países que interactúan ampliamente con el resto del mundo se enfrentan a dilemas que no pueden ser resueltos tratando de ser totalmente consistentes.
Finalmente, está el peso que se le da a la decencia en la definición del interés nacional. Exigir que la moral sea la guía única en la conducta internacional de los Estados es ingenuo. Los intereses económicos, militares y geopolíticos siempre van a primar. Pero tenerlos como único factor y olvidarse de lo que nos define como seres humanos es inaceptable. Defender principios humanitarios fundamentales también debe ser parte del interés nacional de todo país decente. Afortunadamente para los libios, en este caso prevaleció la decencia. Y no importa que lo que venga después de Gadafi también sea indecente. Es un riesgo que vale la pena correr."
Moisés Naím, El País Digital 27 de marzo de 2011.
Enlace completo:
Desde el comienzo de lo que he venido a llamar "La Caída del Telón de Arena" y, especialmente, desde que la sangre tiñese a raudales el actual capítulo Libio, he estado pensando y escribiendo acerca de los motivos, los derechos y los deberes de las potencias con posibles para una intervención militar (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/03/las-prisas-de-monsieur-le-president.html). Les acusé de doble rasero, y tenía razón. También les acusé de haberse entregado a la causa de los rebeldes libios conociéndoles sólo superficialmente, y creo que también tenía razón. Me enfadé con las potencias occidentales, llamándolas hipócritas y acusándolas de esconder oscuros intereses geopolíticos tras sus calculadas intervenciones, y creo que sigo llevando razón. 
La lectura del artículo de Naím abre otra luz en mi obtusa mente. Sí, llevas razón, idiota... ¿Pero qué más puede hacerse en el momento actual? ¿Te has creído acaso que llegó por fin la hora del lúcido gobierno mundial de la ética y los derechos humanos? Las bombas y el keroseno, tener ahí el correspondiente portaaviones, todo ello vale un dinero que paga religiosamente el contribuyente de algún país. El gobernante tiene que explicar perfectamente a su gente por qué ese dinero va a parar a frenar una distante sangría - si algo puede hacerse -, en lugar de mejorar las escuelas o los hospitales públicos, adecentar las carreteras o acondicionar sus ciudades. Sólo lo hará si hay un tácito acuerdo entre él y su electorado de que esa maldita palabra, la geopolítica, que tan poquitos conocen y de la que tantas cábalas nos permitimos, sea la explicación secreta que permita la intervención, en virtud o en favor de una mejor alianza o situación futura que permita acuerdos económicos ventajosos al país o a sus grupos empresariales. Por eso podemos dejar morir a ochocientos mil tutsis en Ruanda sin hacer absolutamente nada, o permitir a Rusia que machaque Grozni. Pero, como dice Naím, ese mecanismo funciona a veces, y llega a tiempo e impide puntualmente la caída de Bengasi en manos de una horda mercenaria sedienta de sangre.
Dentro de cincuenta años sabremos mucho más de todo esto, sin duda. Quizás antes, si a otro Brad Manning se le va la cabeza y nos filtra otro paquetón de cables del pentágono. A quien quiera, le dejo gratis el e-Book de mi primera novela, de lo que sé: las fraudulentas estrategias de los líderes de opinión a sueldo de la industria farmacéutica para lanzar con ventaja sus nuevos medicamentos:http://www.bubok.es/libro/detalles/197444/KOL-Lider-de-Opinion
  



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