K.O.L. Líder de Opinión: un relato ágil y despiadado para explorar la cara oculta de la medicina contemporánea. Encárgala en cualquier librería con título, autor (Federico Relimpio), editorial (Anantes) e ISBN: 978-84-939770-8-5

jueves, 28 de abril de 2011

Alta Forzada

-Rosario, está usted muy bien en esta revisión. Todo ha salido perfecto. De fábula. No hay que modificar nada. Mantenemos el mismo tratamiento.
-Qué contenta me voy entonces, don Rafael... ¿Entonces todo igual?
-Todo igual Rosario. Está en una situación óptima.
-Bueno... ¿Entonces hasta cuándo?
-Mire Rosario – Rafael no demuestra su nerviosismo como cuando era joven –, las cosas han cambiado. Cuando una paciente está tan bien como usted le damos este informe para que la lleve su médico de cabecera y nos la mande sólo si hay complicaciones.
-Pero... – Rosario mira atónita. Verdaderamente no sabe qué decir - ¿Eso cómo va a ser? ¡Usted es mi médico! ¡El que controló mi tensión! ¿Qué pasa?... ¿Que ya no quiere verme más? ¡Esto no me lo esperaba yo de usted don Rafael! – Progresivamente su sorpresa deriva en una cólera contenida - ¡Lo que decían en la pelu! ¡Que le estaban dando el alta a Dios! ¡el mundo a la calle! Y yo decía... ¡Mi don Rafael seguro que no! ¡Mi don Rafael seguro que no!
- Rosario, escuche un momentito, mujer, que le voy a explicar lo que ha pasado… – Rosario se calma por un momento y presta atención - En su barrio y en otros, y en los pueblos, hay muchas mujeres y hombres como usted que precisan mi atención y que llevan meses esperando. Hemos decidido que es mejor que las personas que están bien pasen a control por médico general y nos las envíen si las cosas se tuercen... Al fin y al cabo aquí siempre podrán venir cuando quiera... Si las cosas no van bien.
-Don Rafael, que ya lo he escuchao, ahora me va a escuchá usted a mí – ahora Rosario está mucho más calmada, diríase resignada, pero le asiste todavía una indignación subterránea –; lo que me ha contao está muy bien y así lo voy a hacer que no tengo más remedio, que es lo que hay y no hay más leña que la que arde. Que digo yo que si puedo  venir cuando quiera, no entiendo por qué no me da una cita miserable una vez cada seis meses. Y que también le digo que no me cuente historias que todas sabemos la verdad. Que yo lo conozco a usted muy bien y sé que es usted muy buenísima persona y no ha cambiao ahora. Que toas sabemos que han entrao arriba gente nueva con los cuernos mu retorcíos que les han dao a tós ustedes la orden de ponernos a toas en la calle. Y que sé mu bien que usted no me lo puede reconocer. En fin, don Rafael, no digaque ya me voy. Que yo a usted le voy a estar siempre mu agradecía por lo bien que se ha portao conmigo.

Ahora desde luego que no es la pantalla plana lo que mira Rafael, sino esa mirada que bien conoce de tantas revisiones, esos ojos que le confirman lo que de sus labios ha oído, una especie de “sé lo que te pasa y que no puedes hacer nada, gracias y ya nos veremos más adelante... ¡Si hay mejor ocasión!”. Y con ese adiós le deja un doloroso pellizco en alguna parte por ahí dentro, que se suma a tantos otros pellizcos y cicatrices que esta revolución le va dejando... ¿Demasiado sentimental para los nuevos tiempos?

Extraído de la novela K.O.L (Líder de Opinión). E-Book en descarga gratuita en el siguiente enlace:

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