K.O.L. Líder de Opinión: un relato ágil y despiadado para explorar la cara oculta de la medicina contemporánea. Encárgala en cualquier librería con título, autor (Federico Relimpio), editorial (Anantes) e ISBN: 978-84-939770-8-5

jueves, 21 de abril de 2011

Del Populismo, la Ultraderecha y otros Lugares Comunes.


Jueves Santo - y con perdón de la Procesión Atea -: el mejor escenario para la pasión y muerte de la idea Europea. Los mercados quieren lavarse las manos: "No veo delito en esta idea". Pero ahí abajo, la turba aúlla: "¡Crucifícala!". Y tras cierta masa enfurecida, los modernos Anás y Caifás, el neo-sanedrín de cierta prensa y, tras ella, ciertos grupos de interés... ¿Cómo puede un texto recitado millones de veces en todas las lenguas desde hace cientos de años tener una actualidad tan rabiosa?

Niéguenme la mayor y díganme que no es así. Salgan del blog, digan que aburro a las ovejas, y a otra cosa, mariposa. Pero si siguen leyendo, estarán conmigo que, del tiempo de Cristo - y muchísimo antes - hasta ahora, hemos adquirido portentosos medios técnicos, pero hemos cambiado poco en otros aspectos más esenciales - pregúntenle a las feministas, si no -.

Empecé haciendo una irreverente y probablemente inapropiada comparación de la idea europea con el pobre Jesús de Nazaret, ayer mismo recibido con palmas en Jerusalem como la solución de todos los males y cuatro días más tarde presentado a un iracundo populacho cubierto de latigazos ("Ecce homo", he aquí al hombre) para saciar la propia frustración ante el derrumbamiento de los pilares de una época, de un sistema, de un modelo... El titular de El País comenta: "los populistas finlandeses piden a la UE que busque otra solución para los países en crisis" (http://www.elpais.com/articulo/internacional/Finlandia/amenaza/rescate/portugues/elpepuint/20110421elpepiint_1/Tes).

Curiosa cuestión, eso del populismo. En los tiempos que corren las mentes ilustradas se rasgan vestiduras y lo equiparan a xenofobia, a racismo, a ultraderecha, visceralidades - no merecen el calificativo de ideas - bastante en auge por Europa en los últimos tiempos. De ahí saltamos a machismo, nazismo, franquismo, fascismo, ultra-catolicismo y seguimos añadiendo ismos, como si uniéndolos y metiéndolos en el redil quedaran todos definitivamente encerrados y conjurados.

Echo de menos un estudio más profundo del populismo. Transversal y diacrónico, viendo sus raíces históricas. Creo que la conexión fácil con la víscera popular es antigua como el mundo. La encontraremos allá donde haya fuentes fiables, y en todas las culturas. Lo más gracioso es que la prensa afín calificó en su momento de "populistas" a políticos nada sospechosos de ultraderechistas, como Suárez, Felipe González o Zapatero. Incluso Aznar pudo recibir ese calificativo. Va más con lo de mitinero o el verbo fácil, con la sonrisa o el beso al niño. Pero insisto, que lo del populismo no va con la ultraderecha. Va con querer ganarse el retrato en la casa de alguien. Lo hicieron los emperadores romanos con el "panem et circenses". Es más popular que populista.

El verdadero problema consiste en captar inadecuadamente la frustración del común ante la peor crisis desde la guerra, encontrar un chivo expiatorio facilón donde los haya - se le detecta por el color de la piel -, y querer encontrar un cómodo lugar en el sol explotando el odio o el miedo y creando segregaciones o deconstruyendo engranajes o arquitecturas de convivencia. Ésa y no otra es la esencia de la ultraderecha. Y ahí están los libros de historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada