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sábado, 9 de abril de 2011

La Ultraderecha de Concha Caballero

Artículo hoy en El País de mi querida y admirada Concha Caballero acerca de la ultraderecha de todos los días (http://www.elpais.com/articulo/andalucia/ultraderecha/inexistente/elpepuespand/20110409elpand_5/Tes). Debo decir la mayor: estoy de acuerdo. En el fondo y en la forma. Éste es país de caspa, y hay que quitársela todos los días. Dicho lo cual, permítaseme hacer algunas anotaciones al texto, derivadas de mi experiencia vital, también de todos los días.

1.- Si digo que me parece mal que a un tendero de Barcelona se le multe por rotular en español, siendo hoy por hoy dicho idioma allí teóricamente cooficial, en ciertos ambientes soy automáticamente sospechoso de nacionalista español y, por tanto, de ultraderecha.

2.- Si digo que es preciso evaluar con cuidado en qué terminan o en qué se invierten los fondos que mi país invierte en ONGs, según en qué ambientes lo diga, habrá mucha gente que me diga en seguida que soy un insolidario, que desconfío de los gobiernos progresistas y que "huelo a ultraderecha".

3.- Si cuestiono las aseveraciones de Evo Morales o de Hugo Chávez como poco diplomáticas, o que contribuyen en poco a la armonía entre nuestros pueblos, o bien si digo que tal o cual cosa que dijo Hugo Chávez fue un exabrupto o no fue lo suficientemente bien pensada o recapacitada, o que precisa aclarar su postura respecto a las sospechas que hay respecto de su apoyo a las FARC o la ETA, según donde lo diga, respuesta habitual: "no comprendes nada del progreso de Iberoamérica" y "tienes el discurso propio de la ultraderecha".

4.- Si me parece que la igualdad o el progreso social de las mujeres se está basando en la educación o en el respeto, pero que me parece un atraso la política de cuotas, y que debemos respetar y aceptar a los homosexuales, pero sin establecer cuotas o sobrerrepresentaciones, según el auditorio donde lo diga, se alzará quien diga de inmediato que lo que quiero es alzar barreras, que estoy a la defensiva y "que sostengo el discurso de la ultraderecha".

5.- Si pienso que es un horror lamentable toda forma de violencia ejercida contra las mujeres, pero la igualo en parte con la violencia ejercida contra niños o ancianos - donde ambos géneros pueden ser igual de agresivos -, cuestiono si la LVG ha servido para aliviarnos la muerte de una sola mujer, y encima me atrevo a decir que de toda la maquinaria de la LVG ha permitido un fenomenal dispositivo de intimidación social destinado a poner de rodillas al varón ante un proceso de divorcio... Está claro, no hay matices...  Directamente al Valle de los Caídos con el brazo en alto a pedir a Dios la resurrección del Caudillo.

Podía seguir, pero ya aburro. Seguro que hay quien ya dejó de leer a estas alturas. Porque... ¿Qué sentido tiene leer a la ultraderecha? Las trincheras trajeron mucha sangre a este país y parece que quieren seguir teniéndolo ahí preso. Empecé dando la razón a mi querida Concha e insisto, lo de querida no es chufla, que la quiero y la respeto. Pero la izquierda de este país - como la de otros - con mucha frecuencia se ha apropiado - inapropiadamente - de la razón, haciéndola corrección política. Y, con visión histórica, la razón nace en Descartes, pasa por Robespierre y termina en Pol Pot. Siempre me gustaron más los anglosajones, tan prácticos ellos.

Como siempre, les dejo con la invitación a leer gratis mi primera novela, donde van a encontrar reflejo de todo lo anterior, pero en el mundo sanitario:  http://www.bubok.es/libro/detalles/197444/KOL-Lider-de-Opinion

2 comentarios:

  1. Me gusta su manera de escribir y su artículo, pues es una realidad que se está viviendo cada día y parece que hay que pedir perdón por opinar de cualquier cosa de lo más normal, creo que las derechas tiene que luchar por su espacio, que no pasa nada y no tienen que pedir perdón por sus opiniones, tan respetables o más que los de izquierdas y ninguno de los dos tienen rabo

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  2. Federico, leo hasta el final sin sorprenderme y hasta alegrándome que alguien por fin escriba esto, y sigo sin entender por qué pensando así ha de calificarse a nadie de ultraderechista.
    El sentido común, le molesta a quien le moleste, no tiene tendencia política. Ojalá muchos levantasen la voz, o tan siquiera susurrasen, defendiendo el punto número 2. Presidiendo una asociación que no cobra subvención alguna, y habiendo vivido el mundo de las ONG´s desde los quince años como voluntaria, le aseguro que si se aclarase todo el dinero que se tira en proyectos que sólo sirven para recolocar a dinosaurios políticos acabados, habría para pagar una mejor Sanidad, y tantas cosas más. La Solidaridad es otra cosa diferente a la que nos venden.

    Beatriz González.

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